El Verdadero Reto de un Líder
¿Dirigir? ¿Mover las masas? ¿Granjearse el reconocimiento del público? ¿Cosechar la aprobación de sus subalternos? ¿Alcanzar objetivos a través de un grupo de personas?
Continúe usted, amigo lector, engrosando la anterior lista. No obstante, permítame expresar mi humilde opinión al respecto. Comencemos por conceptualizar un poco el vocablo “Líder”. Hay quienes lo definen como aquel a quien un grupo de personas reconocen como su caudillo. Otros dirán “Es quien tiene sobre sus hombros la responsabilidad de alcanzar un objetivo, a través de la coordinación de los esfuerzos de varias personas.”
Vale la pena en este momento hacer la diferencia entre líder y jefe. El segundo es por lo general un título. Es algo nominal, no necesariamente de facto. El jefe tiene autoridad, recibida por delegación de un ente superior, o por elección democrática. No obstante, dicha autoridad por lo general se ejerce de manera presencial. Poco a poco nos vamos acercando a uno de los enormes problemas de las jefaturas.
¿Qué sucede cuando el gato no está? De acuerdo al refrán de nuestros abuelos, “cuando el gato no está, ¡los ratones hacen fiesta!”. Y esto acontece porque la autoridad ejercida por el jefe es el simple resultado una estructura jerárquica. “Yo soy tu jefe, y me debes obedecer”. Aún cuando no lo diga, el ambiente que genera es de tipo cuasi-dictatorial.
Los subalternos obedecen para no perder su trabajo, o para negociar un aumento de sueldo. Tampoco cuestionan las disposiciones de su jefe. Saben a priori cuál será la respuesta ante una recomendación o una crítica. “¿Para qué le sugiero una forma diferente de abordar este segmento de mercado, si no me hará caso?”
Los jefes tienden a micro-administrar. Aún no sé si la micro-gerencia es causa de la jefatura nominal, o viceversa. Por micro-administración nos referiremos al estilo de dirección en la cual el jefe diseña el plan y simplemente delega la ejecución a todos sus subalternos. V.Gr. Conozco un empresario, dueño y fundador de una compañía no pequeña, quien debe leer, aprobar y firmar todas las ofertas o cotizaciones, antes que sus vendedores las lleven a sus clientes. ¿Imagina usted la enorme limitación impuesta al departamento comercial? Conozco otra persona, la cual piensa y organiza todas las actividades de todos los funcionarios de la división que dirige. Es inexplicable la cantidad de trabajo realizada por este jefe, teniendo profesionales sumamente capacitados a su alrededor, más sin el poder necesario para tomar decisiones.
¿Y el líder?
Aquí el panorama cambia radicalmente. El líder tiene seguidores, no subalternos. Tampoco se considera el jefe sino el principal servidor de su equipo. Reconoce sus limitaciones, y las compensa con las destrezas de todos los que le rodean en su organización. Entiende que todos sus allegados son mucho mejores que él en alguno o varios aspectos. Esto le permite aprovechar las mejores destrezas de los miembros de su equipo.
El líder se granjea el seguimiento de sus colegas, no por la fuerza sino por voluntad de ellos. Al reconocer humildemente sus debilidades, otorga a sus seguidores el poder de ejercer sus propias fortalezas. Se genera entonces un ambiente de cooperación. El proyecto se vuelve entonces colectivo, se convierten en un equipo y dejan de ser un grupo de trabajo. Dentro de un ambiente como el descrito, las personas funcionan sin supervisión coercitiva. El “supervisor” se convierte más en una plataforma de apoyo, dando soporte al desarrollo de los miembros del equipo.
En otra de las entregas conversaremos sobre las características del líder. No obstante, habré de resaltar mi humilde opinión al respecto. Creo que no existe en realidad una “lista de características” que definen un líder. Estudie usted los líderes a su alrededor, no los jefes nominales, sino a quienes tienen la capacidad de conseguir seguidores. ¿Qué tienen en común? ¿O son más bien, totalmente diferentes entre sí?
Me da la impresión, amigo lector, que el único rasgo en común es la autenticidad. Siento débil un jefe que trate de convertirse en líder, tratando de emular el estilo o la personalidad de otro. Lamentablemente, muchos jefes pretenden reproducir el estilo directivo de sus respectivos superiores. Eso, a mi juicio personal, conduce a una falta de identidad en toda la organización.
Si usted, mi amigo, opina diferente, le invito a escribir su punto de vista en este espacio.
Miguel Mejía, M.B.A.
http://www.linkedin.com/in/miguelmejia
http://mercadeocreativo.wordpress.com
http://twitter.com/mejiamiguel
Últimos Comentarios