Liderazgo
Durante toda la historia de nuestras sociedades, ciertos individuos se han distingido por su capacidad de dirigir, motivar, animar, incluso mandar. Hay quienes han utilizado estas destrezas para bien, dichosamente. Podríamos hacer una lista interminable de hombres y mujeres, quienes han dejado su huella en decenas, centelas, millares y millones de personas. Para mencionar algún ejemplo, recordemos a Gandhi, quien sin ser un hombre de espíritu belicoso, le ganó la batalla a la violencia en su querida India.
Lo interesante en este momento es despertar una inquietud en usted, amigo lector. ¿Es un líder el producto de un proceso de aprendizaje, o es más bien una persona con una composición mental específica? En otras palabras mucho más sencillas, ¿el líder nace o se hace? Esta interrogante ha enfrentado muchísimas polémicas, tanto en aulas como en pasillos o corredores, tanto en organizaciones sin fines de lucro, como en empresas.
En este momento viene a mi mente una discusión con cierto colega. Hacía mi amigo una comparación entre el ejecutivo y el cantante. Él me preguntaba si una persona carente de talento podría llegar a cantar. Reconozco que no supe contestar adecuadamente. De manera análoga, decía él, una persona sin dotes de líder no tiene posibilidad de dirigir un equipo de personas.
Esa conversación quedó en mi mente, y no fue sino hasta conversar con una cantante lírica profesional, maestra de música a su vez, que entendí una enorme verdad. El talento ayuda, por supuesto, más el mismo, sin esfuerzo, es totalmente inútil. Ella, tras décadas de experiencia profesional, artística y docente, afirma ser posible enseñar a cantar a alguien “sin oído para la música”. Es el estudiante quien define hasta dónde quiere llegar, mientras el maestro simplemente allana el camino para su desarrollo artístico.
De igual forma, los autores J. Kouzes y B. Posner afirman en su libro “The Leadership Challence”, que el liderazgo es una colección de destrezas, las cuales pueden ser observadas y aprendidas. En el libro “El Legado del Músico”, el autor insta textualmente “…huye del talentoso haragán”. En otras palabras, se reafirma la necesidad de no depender de un talento o capacidad nata. Quien desee o necesite dirigir un grupo de personas, debe procurar el desarrollo de las destrezas requeridas para tal fin.
¿Cuáles son esas destrezas? Este es un interrogante cuya respuesta es la mar de amplia. Mencionaremos algunas en esta introducción. No obstante el desarrollo de este tema, será labor de usted amigo lector, junto con un servidor.
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