El tiempo, un recurso dado, limitado, e imposible de administrar, es el tema obligatorio de estudio en virtualmente todos los programas de gerencia. Líderes, vendedores, administradores, políticos, artistas, deportistas, y en general toda la especie humana se ve obligada a sacar el mejor provecho de sus 24 horas diarias.
La pregunta es: ¿podemos realmente administrar nuestro tiempo? O planteada desde un punto de vista diferente, ¿será más fácil visualizar la administración de nuestras actividades y el orden de ellas?
Ahora, pensemos en función del empresario, el vendedor, el emprendedor, y en términos generales, en función de todo aquel que necesita producir resultados.
Visualicemos nuestra labor como un proceso fabril, o mejor aún, como un sistema. Tenemos insumos, un proceso y un producto, el cual es el resultado perseguido, y en función del cual nos esforzamos todos los días.
Definamos el insumo. En el caso de quienes necesitan vender, el insumo son los candidatos a cliente. Son aquellas personas, tanto físicas como jurídicas, que cumplen con su (previamente definido) perfil de cliente ideal. Son aquellos que podrían tener al menos una necesidad que puede usted satisfacer de manera rentable para ambos. Es aquel cuya vida personal o corporativa, puede verse enriquecida gracias a una transacción con usted Tiene además el deseo y el dinero para adquirir ek producto o servicio que usted ofrece, pero no ha sido contactado hasta ahora: nunca ha escuchado o leído de usted. El requisito para ser candidato es cumplir con el perfil de cliente y no haber tenido contacto aún.
Ahora abordemos el concepto Proceso. En el caso del vendedor o del empresario, habremos de cambiar el proceso y nos enfocaremos en sus Prospectos. El Prospecto es aquel candidato que ya fue contactado. Ya usted hizo una llamada efectiva, o ya consiguió una audiencia. Ya envió usted un correo electrónico y fue leído por alguna persona con la capacidad de atenderle y tomar una decisión al respecto. Puede ser que ya tenga en análisis una oferta de parte suya. El único detalle es que no ha comprado aún. Si su producto ostenta una venta cíclica, y las compras se repiten cada mes, por ejemplo, entonces un cliente se convierte de nuevo en prospecto cuando pasa más de un mes sin haber comprado una vez más.
Pensemos ahora en el producto. Un vendedor o un emprendedor, preferirá hablar de Cliente. El cliente es aquella persona que ya efectuó la compra, y produjo ingresos, ya sea en forma de rentabilidad o de comisiones. Si usted vende a crédito podría pensar: el prospecto se convierte en cliente una vez haya pagado lo que ordenó.
Aclarados estos conceptos, pensemos en nuestra agenda de trabajo. Le recomiendo dividir su día laboral en 4 partes, no necesariamente iguales en duración. Ahora, defina cuál hora del día es la más productiva para usted. Para fines prácticos, pensaremos que somos más eficientes en las primeras horas de la mañana, y que nuestra productividad disminuye a medida que avanza el día y nos vamos cansando física y mentalmente.
Primeras horas y primeras actividades: Dedíquese a los resultados. Produzca. Venda. Atienda a sus mejores clientes durante las primeras horas de la mañana. Si es usted vendedor, estará de acuerdo con que es más fácil vender a quien ya ha comprado y está satisfecho. Por tanto, dedique sus horas más productivas para hacer negocios con sus mejores clientes y amigos.
Seguidamente, asegúrese de llenar su proceso de “materia prima”. Revise su Perfil de Cliente Ideal, y busque personas o empresas que calcen con dicha descripción. No pierda tiempo con individuos cuyas características sean diferentes a las incluidas en su perfil. Enfóquese exclusivamente en aquellos que tienen potencial de convertirse en clientes. su tarea en este momento es en Convertir Candidatos en Prospectos.
Como penúltima actividad en su día, se encuentra la atención de sus Prospectos. Ya hizo negocios con sus clientes, ya incorporó bastante material en su proceso comercial, convirtiendo Candidatos en Prospectos. Ahora tiene tiempo para trabajar con éstos últimos. Llámeles. Visíteles. Escúcheles. Entiéndalos. Cotice. Llame de nuevo. Resuelva sus necesidades… ¡Conviértalos en Clientes!
Finalmente, las últimas horas de su día, conviértalas en su “sesión administrativa”. Planee su día siguiente, o su semana. Si debe hacer reportes, hágalos en este momento. Responda su email a esta hora. Lea publicaciones de su industria. En general, ahora tiene tiempo para hacer dichas tareas sin la presión de producir resultados, pues ya lo habrá conseguido en las primeras horas del día.
Puede ver una corta presentación al respecto en el enlace http://www.slideshare.net/miguelmejia
¡Muchos éxitos!
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