A veces, hay momentos en los que pensamos que no hacemos nada, en los que parece que nos movemos pero no avanzamos.
Estamos todo el día liados pero tenemos la sensación de que todas esas actividades no nos llevan a ningún lado.
Lo primero sería preguntarse si todas esas tareas que nos ocupan tienen un objetivo concreto, un fin. Se trata de que tengamos clara conciencia de si lo que hacemos son actividades de “relleno” o realmente tienen un sentido. Puedes clasificar tus tareas y ver cuántas pertenecen a un lado y cuáles a otro. ¿Crees que podrías eliminar alguna? ¿Y qué tal tomar algo de tiempo de esas actividades “falsas” para alguna tarea importante que estas demorando? 
Por otro lado, es bueno hacer al final de la semana una lista con todo lo que has hecho durante la misma. A nivel personal y profesional. O puedes hacerla del último mes. Anótalo todo, por pequeño que sea. Tareas o acciones a las que has dado un empuje o que has finalizado.
Te sorprenderá ver la cantidad de cosas que ya has hecho. A todos los niveles: profesional, familiar, personal, social, físico,..
!Claro que has hecho cosas! !Muchas cosas!
Sólo que a veces, damos por sentadas ciertas rutinas, aunque nos han costado un buen esfuerzo. No siempre nos valoramos a nosotros mismos.
¿Qué tal un pequeño desafío?
Puedes asignarte algunas tareas importantes a la semana y colocarlas como rocas inamovibles en tu agenda. Aunque hagas otras muchas cosas, si éstas tareas están conseguidas al final de la semana tendrás la percepción de que has hecho lo que tenías que hacer. Un trabajo bien hecho. Además te motivará para seguir consiguiendo más cosas importantes.
¿Qué más crees que podrías hacer ésta semana?
¿Cuáles son las tareas más importantes que finalizarás o empezarás con ellas?
Un saludo y buen fin de semana.
Lola Sánchez
http://ideacoaching.wordpress.com