Metainteligencia

El Ser en el Hacer – Inteligencia Espiritual aplicada al Negocio

Conciencia Aplicada al Trabajo

¿Buscas volcar tu potencial completo en el trabajo cotidiano?

¿Querés conocer y resolver los frenos que impiden la manifestación de tus verdaderas capacidades? 

Redescubrí el propósito, tu aporte único. Este, se integrará con hábitos y conciencia para traer tu unicidad en el Hacer.

Capacitación Conciencia Aplicada
Jueves 15 de julio 18.45 a 21.30 hs (curso semanal)

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Objetivos:

  • Aprender a focalizarse en las metas y los propósitos para ser más efectivos.
  • Incorporar los hábitos transformadores para elevar la calidad del aporte personal y organizacional.
  • Sostener el proceso de cambio a través de un sentido renovado.

Dirigido a:

  • Personas que necesitan herramientas prácticas para implementar cambios a nivel personal y profesional.
  • Personas que quieren conectarse con su potencial completo.
  • Personas que buscan sentirse plenas y no descubren cómo hacerlo mediante su actividad.
  • Personas que desean aclarar su vocación y misión.

Fechas:
Los jueves del 15-08 al 28-10 de 18.45hs a 21.30hs en La Casa RRHH (Malabia 1117 esq. Córdoba), Buenos Aires, Argentina

Costo:
$290 por mes.

Testimonios

“Emoción, Motivación y mucho Entusiasmo para crear Interdependencia”.
Mónica Rodriguez. Valenti Especialidades SA. Administrativa Contable

 “Necesario, un momento para para proyectar el presente a todo mi Ser”.
Maximilian Kleh, KGM Trade. Socio Gerente

 “Un paréntesis en la vorágine del día a día para aprender a vivir y no a sobrevivir. El cambio empieza por vos.”
Germán Valenti, 3M Analista Planing, Ahora Director Comercial para un techo para mi país en Chile.

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¿Más info?

Programa completo del seminario: http://www.metainteligencia.com/Que_Hacemos/Workshops_desc.asp?cod=17

Consultas: liderazgo@metainteligencia.com o al 15.3672.3222 (Lic. Johannes Uske)

¿Vas a seguir postergando lo importante por cumplir con lo urgente?

El momento es ahora

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Liderazgo Consciente

Líder y Liderazgo

Partimos de la siguiente definición del líder: El Líder es Aquel que es capaz de deducir el sentido de su APORTE. En otras palabras, el líder es aquella persona que conoce el propósito de su actuar.
Y el liderazgo, lo entendemos como la Capacidad de implementar el sentido de su aporte.

¿Cuáles son las barreras que limitan el uso del pleno potencial del líder y el ejercicio de un liderazgo consciente y eficaz?

El liderazgo muchas veces está limitado, esta limitación deriva de tres factores:

  • El autoconocimiento o desconocimiento de sí mismo
  • El retraso o anclaje en etapas previas de la maduración como persona
  • La dificultad de ubicación temporo – espacial: Pasado – Presente – Futuro

El desconocimiento o negación de la importancia de las cuatro inteligencias principales, la falta de la integración y aplicación de las mismas en la tarea cotidiana imposibilitan desarrollar disciplina, visión, pasión y conciencia, que son las etapas a cubrir en el camino del Desarrollo del Potencial Humano.
Ser una persona al 100%.

La Metainteligencia es un camino para superar estos obstáculos; propone explorar y responder a la pregunta “¿quien soy?”, profundiza en el camino de la maduración que se extiende desde la dependencia e independencia a la interdependencia en permanente conciencia. Por último desarrolla la capacidad de profundizar en la dimensión del tiempo presente o “Kairos”, desde el cual surge la conexión con la pura conciencia, realizando así el verdadero potencial de la persona, surge ante todo el líder de si mismo.

¿Cuál es la diferencia del aporte del valor de un liderazgo consciente a otro semi-consciente?

Si aceptamos que Líder es aquel que ha deducido el sentido de su aporte único y que Liderazgo es la capacidad de implementar dicho aporte, podremos ampliar las perspectivas que se abren.

Abundante literatura nos proporciona información acerca del liderazgo que promociona líderes que lideran seguidores. Son en términos generales desarrollos que desconocen las riquezas subyacentes en Todos los seres humanos. Desconocen el aporte único e irrepetible que cada uno de nosotros ha venido a manifestar a este mundo.

Líder consciente es aquel que habiendo deducido su propio aporte, se encuentra “despierto” a la riqueza que se descubre cuando contamos con el aporte de cada miembro de nuestra organización o equipo. Se presentan así los líderes de líderes, que potencian la participación interactiva.
De esta forma se detectan y desarrollan talentos constantemente, se generan espacios emocionales expansivos a la creatividad, se desalienta la competencia, ya que no se puede competir cuando los aportes son diferenciados, desarrollando la contribución propia de quienes tienen más para dar que lo que emplean en pedir y/o reclamar.

El líder consciente se encuentra con sus conexiones abiertas a la sabiduría universal de manera natural, ya que solo aplica las capacidades naturales que nos han sido obsequiadas desde el momento de la creación. De esta forma propone inspiración que anticipa, detecta y alinea las consecuencias más elevadas de la tarea empresaria.

Más detalles en www.metainteligencia.com

Alto Rendimiento en el Desempeño Organizacional

Al formular este artículo afirmamos que es posible trasladar el concepto “alto rendimiento”, que generalmente proviene del campo deportivo, a la práctica laboral. Para facilitar esta apropiación se requiere contestar la pregunta ¿Qué significado le atribuimos al “alto rendimiento”?

Algunos de nosotros podríamos relacionar el alto rendimiento con ideas tales como: – Trabajar más y mejor – Ser muy eficiente – Obtener mayor resultado comparándonos con otro Dichas ideas provienen de las prácticas que observamos en los entrenamientos de personas u equipos que desarrollan actividades deportivas o culturales (aquí ya surge una extensión del concepto) de alta competencia, ejemplos de ello son: los tenistas, remeros, bailarines clásicos, nadadores, trapecistas, equipos de fútbol, rugby, básquet, etc, etc. Todos ellos se inscriben en el paradigma que propone: “jugar el juego cada día mejor”. Se requieren competencias técnicas y habilidades. Algunas son naturales, producto de dones y talentos recibidos con los cuales podremos acceder a ciertas metas u objetivos. Así se segmentan diferentes categorías de competición para cada actividad. En el futbol, por ejemplo, las categorías se nombran con las letras A,B, C o D. Con esta observación apreciamos que es posible obtener el campeonato de la categoría C con un desempeño de alto rendimiento. Sin embargo, este alto rendimiento de la categoría C no alcanza para ser competitivo en la categoría A.

Otra comparación que nos parece válida es el caso de los deportes amateur que se profesionalizan, el rugby es un caso enigmático. ¿Puede un equipo de rugby amateur alcanzar el Alto Rendimeinto? ¿Es el Alto Rendimiento sólo una característica de los llamados “profesionales”?

Nuestra opinión es que un equipo amateur puede alcanzar el Alto Rendimiento y que este no es patrimonio de los equipos o actividades profesionales.

De esta manera postulamos que  “alto rendimiento” es un concepto válido para desarrollar en todas las personas, incluso si nuestra opinión caminara en un sentido diferente al enunciado –y lejos estamos de ello- podríamos caer en la exclusión de personas con capacidades diferentes. Más importante que el desarrollo a máximo potencial de las competencias técnicas o de competencias algunas naturales y otras adquiridas (aprendizaje en la vida o en las universidades), es el desarrollo de las competencias genéricas.

Estas últimas corresponden al área menos mesurable de las personas, son las actitudinales. También conocidas como vitales y mentales. Refieren a los hábitos de  acción y pensamiento. Algunos los denominan “mentalidad ganadora” “buena onda” “espíritu de lucha”, etc. Estas dimensiones humanas pueden elevar el rendimiento si dichos hábitos son buenos, es decir, conducentes con el propósito. Cuando se practican de manera sostenida o perseverante conducen a la práctica de virtudes o, de lo contrario pueden deformar el rendimiento si dichos hábitos son malos, es decir no conducentes con el propósito, convirtiéndose de esta forma en vicios. Quien o quienes deciden robar un banco pueden hacerlo con competencias técnicas (conocimientos), metas y objetivos bien claros, asimismo contar con actitud vital y mental (hábitos de acción y de pensamiento) que les permita llevar adelante la acción incluso con éxito, sin embargo no estarían utilizando el concepto de “alto rendimiento” con el cual nos identificamos. Se hace necesario convocar a la Conciencia. Cuando comenzamos a observar las consecuencias de nuestros actos, incluso de nuestros pensamientos aparece el sentido – órgano de la Conciencia- que nos conduce más allá de lo que está bien, nos apropia de lo que es correcto. Aquello que corresponde. Todos los seres humanos actuamos motivados por valores, nos mueve lo que valoramos, incluso sin distinguir si los valores contienen aprobación o rechazo moral. Al mismo tiempo existen actos que fundamentamos de manera ineludible cuando los apoyamos en principios universalmente aceptados, principios atemporales. Los principios a los que nos referimos son los que podríamos llamar: valores de la Conciencia. Son los que promueven el bien común, la libertad, el respeto, la justicia, la integridad, la contribución, la honestidad, el servicio.

Percibimos de manera más clara cuales son estos principios al vincularlos con lo que nos gusta que los demás practiquen con nosotros, con la forma en que deseamos ser tratados por otros. Cuando la Conciencia aparece, se enciende el faro, aparece la luz que guía nuestros actos y es así que nos acercamos al “alto rendimiento”. Este es el Alto Rendimiento que buscamos aplicar en el desarrollo organizacional para optimizar los resultados. Resumimos lo expuesto en el siguiente cuadro

Como se desprende del cuadro entendemos los resultados como el conjunto integrado por las tareas que implementamos, la calidad de las relaciones que construimos y el desarrollo del si mismo. Esta mirada supera el enfoque individual, busca proyectarse en el conjunto o sistema organizacional y convertirse en cultura.

Con este paradigma los resultados pueden denominarse “abarcativos” y como tal “impulsores y receptores”. Al considerar la tarea de manera tridimensional (tarea individual, tareas de coordinación y tareas de reflexión y aprendizaje) ampliamos la zona tangible o “hard” de la función empresaria (metas, objetivos, acciones) para complementarla con la zona intangible o “soft” que busca desarrollar las competencias genéricas de la persona y la organización (hábitos de pensamiento y acción).

La resultante de este nueva Cosmovisión es la observación Consciente que proviene del estado de integración de la Conciencia individual y organizacional.
Esta aplicación resulta más atractiva cuando podemos aplicar la fórmula del mayor receptáculo de riqueza empresaria, el Capital Humano (CH).
Dicha fórmula se expresa CH = (Competencias + Compromiso) x Conciencia.

Al realizar un análisis de los factores intervinientes podemos observar el impacto que sobreviene cuando el factor Conciencia disminuye o tiende a cero. El resultante se ve fuertemente afectado.

Por el contrario si el estado Consciente de la persona física y jurídica se eleva, actúa como Multiplicador de Valor aunque las competencias y el compromiso se mantengan constantes. Cabe entonces preguntarse ¿cómo intervenir para maximizar los resultados? ¿Lo hacemos sobre las competencias técnicas y sobre las genéricas buscando entrenamiento intelectual, más formación y actualización? ¿Desarrollamos habilidades genéricas que eleven el compromiso vital y actitudinal?

Para avanzar en la respuesta a estos interrogantes que de ninguna manera son excluyentes veamos los componentes de la fórmula una vez más: todas las competencias (técnicas o genéricas) están directamente relacionadas con las habilidades y el conocimiento, estas capacidades se co-relacionan con las Inteligencias Física y Mental de las personas respectivamente.

El compromiso es un derivado de la convicción y esta se encuentra relacionada con la Inteligencia Emocional. Por último la Conciencia se deriva de la motivación trascendente y esta íntimamente ligada a la Inteligencia Espiritual.

Cuando estas cuatro capacidades (física, mental, emocional y espiritual) se hacen presentes nos encontramos en el paradigma de la persona completa (ver Fig. 1.1 abajo al lado derecho). De lo contrario cuando alguna de ellas no se moviliza (por omisión, desconocimiento o indiferencia) caemos sin saberlo en el paradigma de la persona incompleta (ver Fig. 1.1 lado izquierdo).

En ambos cuadros se detallan las principales características de estas posiciones. Uno u otro camino se convierte en cultura personal y organizacional. Analicemos este devenir de manera ascendente en el diagrama.

En relación con el paradigma que percibimos en el medio ambiente se asientan nuestros Modelos Mentales (lenguaje, cultura de contexto, historia personal y biología), inmediatamente los valores que sostenemos. Estos, como hemos señalado más arriba se encuentran directamente relacionados a la manera en que percibimos e interpretamos el mundo. La resultante de las interpretaciones genera en todos nosotros -e insisto- en el nivel organizacional, respuestas emocionales que se traducen en comunicaciones. Con estos criterios surgen a diario las respuestas condicionadas a los paradigmas que sostenemos y con ellos alcanzamos los logros.

La calidad de dichos logros, en ocasiones denominado éxito o fracaso, estará directamente ligado al proceso y este, al paradigma desde el cual se opera.

Jugar el mismo juego cada día mejor o más de lo mismo pero mejor, es un camino. Aprender a jugar nuevos juegos representa un abandono de la zona de confort que requiere paradigmas diferentes. Cabe entonces preguntarse ¿Cómo se hace? ¿Son nuevas competencias? La respuesta es no.

Se trata de “despertar” ¿A que? Al uso de Todas las capacidades humanas y en particular la Conciencia, la quietud, la única verdadera Inteligencia, la Fuente desde donde lo inmanifiesto se hace manifiesto.

Es fácil observar como las organizaciones luchan a través de sus gerentes de Recursos Humanos por acelerar los beneficios mediante la vía de consolidar el “paquete competitivo”, formado por la hélice: Competencias + Compromiso, le llamamos a ello “agregar valor”. Son como ya hemos mencionado tres inteligencias en desarrollo: la física (habilidad), la mental (conocimiento) y la emocional (compromiso). El uso o destreza en la aplicación de estas tres dimensiones define un hábito eficiente: hacer las cosas bien. Significa lograr hacer las cosas bien aunque aún sin mirar las consecuencias de dichos actos.

Es alcanzar el éxito sin medir el costo.

Vale la pena aclarar que no se trata de una mirada con tinte sólo moral, se busca detectar si por este nuevo camino la capacidad de generar otros resultados se incrementa, o si por el contrario se continua apegado a la “deriva de los resultados”. La deriva es una práctica que consiste en mirar el pasado y buscar predecir el futuro. Nuestra propuesta pretende abandonar el estímulo de predecir futuro reemplazándolo, por el entusiasmo de Crear Futuro.
Sólo cuando adicionamos Conciencia o desplegamos Inteligencia Espiritual es cuando alcanzamos un hábito Efectivo.
Alcanzar efectividad significa alcanzar el éxito que esta más allá del éxito.

Artículo en la Nación sobre la Cumbre de Recursos Humanos: Human Camp 2010 y la Noción de la Integración de la Espiritualidad en los Negocios:

Se necesita calidad… humana.
Los hombres de negocios no sólo deben buscar el éxito material sino también perfeccionarse como personas, según concluyeron en el foro de recursos humanos.

Los hombres de negocios no sólo deben buscar el éxito material sino también perfeccionarse como personas, según concluyeron en el foro de recursos humanos

Esta vez los expositores del encuentro Human Camp subieron al escenario para hablar sobre espiritualidad, de experiencias personales y de momentos de reflexión en el ámbito laboral. Clara Pazos, directora de Rayuela, empresa que organizó la jornada del jueves pasado, fue la encargada de dar la bienvenida: “Necesitamos un cambio de conciencia. En la actualidad, ser líder es un desafío. Además del éxito material deben buscar perfeccionarse como seres humanos. El cambio está en cada uno de nosotros”.

Fue una jornada de recursos humanos poco usual y un indicio de eso fueron los primeros tres oradores que subieron al escenario. Las tres reflexiones inaugurales estuvieron a cargo de líderes espirituales: el rabino Sergio Bergman, el presbítero Guillermo Marcó y la directora de Brahma Kumaris Argentina, Moira Lowe.

La moderadora fue la senadora María Eugenia Estenssoro. “En el siglo XXI empezamos a mezclar y unir lo que antes no se mezclaba. Lo que nunca tendríamos que haber separado: la empresa y la espiritualidad”, sentenció. El primero en tomar la palabra fue Marcó. “Ninguno de los tres tiene su presentación en Power Point, será que desde la espiritualidad nos comunicamos de una manera diferente”, bromeó.

“Solemos dividir las cosas. Muchas veces la vida empieza después del trabajo. Deberíamos aprender a encontrar la vida también en el ámbito laboral”, agregó Marcó. “¿Estamos contentos con lo que hacemos? ¿Mi empresa ayuda a que la gente sea más humana o bien mi empresa deshumaniza? ¿Desde un CV se puede determinar si una persona es buena o mala?”,son algunas de las preguntas que formuló al público.

“La vida está llena de contrastes y la felicidad consiste en la capacidad de resolver nuestros problemas. En un mundo automatizado es importante desarrollar la capacidad de ponerse en el lugar del otro”, aseguró Marcó. “Le dejo tiempo de más a Sergio -con referencia a Bergman- porque él siempre se pasa de tiempo. Será porque el Antiguo Testamento es más largo”, concluyó, entre risas y aplausos.
Lowe fue la encargada de crear el clima de meditación y silencio en el auditorio. Habló de la espiritualidad, la felicidad y el pensamiento. Reflexionó sobre la necesidad de alejarse del status y de los títulos universitarios para meditar y abrir las puertas a un mundo interior. La charla finalizó con los ojos cerrados y una meditación.
El rabino Bergman habló de la comunicación 2.0 y de la era interactiva. “El liderazgo 2.0 no se refiere a la tecnología. Se refiere a qué va a poner cada uno, con qué va a colaborar. El que lidera debe motivar a todos los demás. Se trata de un líder alternativo y distinto”, explicó.

“El problema que hay que resolver está relacionado con los valores. Cuando educamos a nuestros hijos en el camino del éxito ya los estamos condenando al fracaso. Sólo unos pocos llegan. Es fundamental educarlos en las virtudes, que se enseñan desde el ejemplo, como lo hicieron nuestros abuelos, que tenían mucho menos que nosotros, pero le daban valor a la palabra. Virtuosos podemos ser todos porque no hay que competir”, añadió.

La senadora Estenssoro también dedicó parte de su tiempo a hablar de la importancia de la experiencia espiritual en la política: con su grupo de asesores dedica parte del viernes a reflexionar, meditar y tomar mate.
Miguel Kozuszok, presidente de la fabricante de alimentos y productos de higiene Unilever para el Cono Sur, siguió en la lista de oradores, acompañado por Santiago Lazzati, director asociado de la consultora Deloitte, que se encargó de leer las preguntas que realizó el público.

“¿Por qué una compañía es más exitosa que otra?La respuesta está en el capital humano”, sostuvo Kozuszok. Para el ejecutivo, en otras épocas las crisis eran poco frecuentes, pero con la llegada de la globalización hay momentos adversos de todo tipo, internos y externos. Esto implica una respuesta rápida y un capital humano con muchísima tensión para adaptarse.

“El compromiso es el gran diferencial de los capitales que integran una compañía. Es ese esfuerzo extra. Esto es vital para la organización. Las empresas que tienen a su gente comprometida crecen más rápido”, opinó. Y dio un ejemplo: “Después del terremoto en Chile, las fábricas y los centros de distribución estaban dañados. No sabíamos cómo estaban nuestros empleados. Cuando nos enteramos que estaban bien, por voluntad empezaron a acomodar la mercadería. A tres días de haber comenzando, estábamos entregando productos. Esto es el compromiso”, comentó, mientras el público vio las fotos del centro de distribución.

Cuestión de edad
La inclusión y reinserción laboral estuvieron a cargo de Daniel Serra, gerente general del portal ZonaJobs; Tomás Olivieri, director ejecutivo de la Asociación Civil Diagonal, y Alfredo Fagalde, director general de la empresa de recursos humanos Manpower.

“Buscar empleo por la Web no es algo muy común para la gente de mayor edad. El problema es que no hay mucha oferta”, explicó Serra. Luego realizó un análisis sobre lo que sucede en Zonajobs.com. “En un determinado día, hay 15.000 ofertas de empleo. Y cada uno de estos empleos tiene requisitos. Uno de ellos es la edad. Para quienes tienen 25 años, pueden postularse al 80% de los avisos; los de 35 años, al 60%; los de 45, sólo al 20%, y los mayores de 55, sólo al 5%”, sentenció.

“Las empresas realizan búsquedas en un rango de edad más acotado del que se necesita. ¿Por qué un cliente no puede contratar programadores Java mayores de 55 años? Podemos estar dejando fuera a gente que quizá podría hacer las cosas mejor”, comentó Serra. De esta situación surgió la idea, junto con Diagonal, de crear un sitio Web, www.todaviaservimos.com , donde personas mayores de 45 años podrán encontrar asesoramiento laboral.

Además, Fagalde expresó: “La promoción de la inclusión en la fuerza laboral aporta nuevas fuentes de talentos. Es un factor que suma desarrollo sostenible. Crear contextos laborales diversos es uno de los mayores desafíos en la construcción de organizaciones con ambientes multigeneracionales”.
La diversidad fue otro de los temas centrales del encuentro. Raúl Sheridan, director de Recursos Humanos de Dow; Carlos Galmarini, gerente de Relaciones Públicas y RSE de Argentina Ford, en representación de Verónica James, y Andrea Avila, directora ejecutiva de Sesa Select, debatieron sobre el tema.
Uno de los últimos oradores fue Alan Gegenschatz, otro orador que salió de las convenciones. Subió al escenario para hablar de la empresa donde trabajaba, TNT Express. Pero no bien comenzó a hablar comentó que el día anterior había renunciado.
“Tenía una presentación, pero no la voy a mostrar. Quiero que sepan que renuncié después de 11 años de felicidad dentro de la empresa. En apariencia tenía todo, pero necesitaba algo más. Fui auténtico con mis valores”, confesó.

Carlos Pérez, presidente y director creativo de BBDO, cerró Human Camp 2010. “Hubo miradas muy lúcidas. También, transgresiones: Moira Lowe nos hizo cerrar los ojos y María Eugenia Estenssoro comentó que los viernes medita con sus asesores. Se fijaron que nos reímos con líderes espirituales. Es tiempo de hacerse un tiempo y volver a casa. Ojalá volvamos a una casa distinta, a una casa mejor. Yo no voy a cambiar nada si no me cambio a mí mismo”, concluyó.

Reflexiones sobre el Progreso y la Evolución como propósitos de nuestro Trabajo

¿Estamos realmente aportando a la Evolución con nuestro trabajo?

¿Puede haber Progreso sin Evolución? ¿Las herramientas del management nos orientan hacia el progreso con evolución?

Al considerar estas preguntas puede resultar de interés reflexionar sobre el modo que la sociedad post moderna (marketing, publicidad, etc) busca dar solución al sin número de requerimientos humanos. Se identifican en la vida diaria diferentes acciones orientadas al Progreso individual y social que interrogan sobre el contenido de la Conciencia Evolutiva como medio de sustentabilidad. Puede que el Ser –aquello que sos- no se encuentre presente en lo que Haces.

Como introducción a esta nota te comentamos que sobre el final del pasado mes de noviembre la Asociación Argentina de Marketing realizó la selección final y entrega de los premios Mercurio(1)
En la nota periodística el Presidente de la Asociación Guillermo Oliveto (2)( comparte con los lectores lo que denomina “Tiempos de Cambio”. Oliveto propone considerar los tiempos del marketing que se avecina como inscriptos dentro de un nuevo paradigma cuyos impulsores serían:
  • Progreso sustentable
  • Libertad responsable
  • Consumo eficiente
  • Conciencia Colectiva
Realizando un aporte desde Metainteligencia inscribimos estas propuestas en el marco de conversación –aún poco presente en los medios de prensa masivos- sobre la bifurcación de caminos que significa priorizar la atención al Progreso incluyendo o no la atención a la Evolución.

Proponemos reflexionar acerca de cómo estas dos vías de movilidad direccionan, condicionan y/o agregan motivación, bienestar y efectividad en aquello que realizamos con nuestro trabajo diario.

Veamos en primer lugar que entendemos como Progreso. Los avances tecnológicos de manera general y en particular en algunas disciplinas como: medicina, educación, seguridad pública, transporte, higiene social (cloacas, agua potable, energía renovable)y otros, se convierten en indicadores que incrementan el bienestar de la población en general. Se aumenta de esta forma el promedio de vida, se disminuye la posibilidad de epidemias o pandemias, se disminuyen tiempos de traslado a través del transporte público, se accede a formación educacional con facilidad creciente y también pueden reducirse –en algunos casos- los índices de contaminación, se mejoran la conservación y la calidad de los alimentos, etc. Denominamos el avance de estos factores como Progreso.

Más específicamente podemos señalar a este acontecer como: los efectos positivos del Progreso.
Sin embargo, al mismo tiempo, conocemos que la tecnología puede ser utilizada de manera semejante en un sentido opuesto al citado anteriormente. Surgen así los avances en militarización que producen más muertes con menor esfuerzo, explotaciones de recursos naturales de carácter intensivo sin evaluación de consecuencias futuras, y contaminaciones planetarias de gran escala como ocurre con el agua o situaciones más severas como las consecuencias ambientales negativas entre cuyos efectos se encuentra el calentamiento global.
La tecnología así descrita (en un sentido positivo o negativo) resalta las bondades y limitaciones de la Inteligencia Mental en los seres humanos.
Es un hecho que desde el acontecimiento histórico que dio lugar a la Revolución Industrial, la acumulación tecnológica es el modelo más efectivo que el Hombre ha encontrado como vía de acceso al progreso. Progreso es símbolo de acceso a bienes y servicios que brinden a las personas un bienestar creciente. Sin embargo a diario comprobamos que dichas aspiraciones son viables, de manera general, para un porcentaje creciente pero aún muy bajo de la población mundial.

Mientras unos millones avanzan otros cientos de millones tienen enormes dificultades y hasta sufren la imposibilidad de acceder generándose en todas partes del globo situaciones de injusticia con sus correspondientes reclamos. Se verifica de esta forma que la tecnología, como símbolo del progreso, facilita el acceso al bienestar y al mismo tiempo discrimina. La tecnología nos deja en ocasiones satisfechos y muy pronto –debido a su breve vigencia- nuevamente nos sentimos descolocados, nos atrasamos tecnológicamente y nos parece que quedamos fuera ¿porqué?

Según nuestro punto de vista el dominio exacerbado de la mente, que se manifiesta en la acumulación tecnológica y su cambio acelerado, no puede conducir a procesos armónicos o sustentables. Se requiere de otro componente que aporte equilibrio.

Es el momento oportuno de convocar a la Evolución y vale preguntarse:

¿Es el progreso acelerado un sinónimo de evolución? ¿Qué significa evolucionar? ¿Existe interés en evolucionar en un sentido más consciente? ¿Cambio o cambio acelerado es sinónimo de transformación?

Según las definiciones académicas evolución en los seres vivos significa cambios que se verifican de generación en generación.

Profundicemos siguiendo esta línea. Desde nuestra perspectiva los cambios de generación en generación pueden referirse tanto a aspectos cosméticos como profundos. Entre los primeros situamos a los cambios de aspecto físico, muchos de ellos provocados por cambios alimenticios. Ejemplos de esta particularidad son los aumentos de consumo en alimentación “chatarra” o en contrario las “ondas verdes” entre cuyos principales exponentes se encuentran los alimentos ecológicos. Cambio cosmético puede referirse también al acceso simple para informarnos. La web –como modelo- facilita el acceso a la información, sin embargo puede permanecer en el cambio cosmético cuando al mismo tiempo facilita la distorsión de valores esenciales. Así podemos prestar atención a como brotan los disvalores asociados con cierto tipo de información. Veamos otro ejemplo: se vive más tiempo, se envejece por más y más años, pero de igual modo se desvaloriza la vejez haciendo intentos desesperados por frenar “el paso de los años”. En el ejemplo la apariencia física se torna símbolo de cambio, de hecho es cambio cosmético o superficial.

En contrapartida a lo cosmético ¿Qué significa entonces cambio profundo?

Para responder invitamos al lector a visualizar un giro o -mejor aún- el atajo para cubrir un espacio relativamente corto entre la cabeza y el centro de nuestro pecho.

Según nuestra perspectiva, cambio profundo es transformación. Esta, genera Evolución Humana y significa el despertar de las inteligencias más hondas y clarividentes de que disponemos como especie. Es, en otras palabras, apertura de “corazón”.

Evolucionar, transformar, es encontrar el progreso sustentable y representa el re descubrir de la quietud. Quietud o Conciencia que se anida desde siempre, eternamente en nosotros.

Nos referimos al Ser. Lo que en verdad somos.

Asociar Progreso con Evolución es alinear la manifestación de lo que Es. Significa impregnar con lo inmanifiesto el mundo manifiesto. Significa acentuar la Sabiduría en la acumulación tecnológica.

Elevar nuestra condición Humana es Evolución profunda. Significa Ser en primera instancia. Encontrar nuestra identidad verdadera y promover la sabiduría que en ella se arraiga para impulsar el Hacer que todo Progreso requiere.

Trasladando estas apreciaciones al ámbito de nuestras tareas cotidianas proponemos identificar el Progreso con nuestros propósitos externos. Ellos simbolizan la materialización de las propuestas infinitas que se traducen de manera general como ofertas de productos y servicios.

Del mismo modo identificamos la Evolución con nuestro propósito interno. Significa encontrar la verdadera identidad, el Ser, la Fuente que es el origen y fin último de nuestro existir. Significa traer la Vida inmanifiesta, la inteligencia universal, al mundo manifiesto.

El Ser en el Hacer!!

(1) Esta información fue publicada por el diario La Nación en un suplemento del domingo 29 de noviembre dedicado al marketing.
(2) pág. 2 la Nación Marketing 29 de nov. 2009

Detalles acerca de la Consciencia aquí.

El Caos Financiero Internacional y el Liderazgo

Una mirada desde la Metainteligencia

Desde la comprensión que la Metainteligencia nos proporciona acercamos en este artículo una observación de las causas que provocaron la actual crisis que ha llevado al colapso a las Instituciones Financieras en los principales mercados del mundo, como así también, las reacciones posteriores en el comportamiento de las bolsas y la economía real – léase en este último caso – reacción del consumidor frente a la incertidumbre.

Buscamos al mismo tiempo generar reflexión acerca de si el mismo principio, se encuentra arraigado en las organizaciones del trabajo, de manera que constituya una posibilidad de aprendizaje. A través de nuestras investigaciones concluimos que existe al menos una causa central que identificamos como especulación desenfrenada, esta se convierte en una reacción (respuesta a algún tipo de estímulo) que se convierte en metodología, en hábito, para reducir la incertidumbre. Surge así el vicio de la especulación desenfrenada.

Cabe entonces realizar un análisis algo más profundo que permita sostener esta hipótesis. Para ello diremos que es fácil reconocer que en el contexto de desarrollo económico en el que nos encontramos como aldea global, el miedo y la codicia aplicadas particularmente en las operaciones financieras y económicas parecen ser dos motores muy poderosos capaces de movilizar en uno u otro sentido las energías humanas. El hombre moderno busca por diversos medios reducir la incertidumbre. El hombre moderno en el ámbito laboral se asimila así a un pronosticador que busca predecir el futuro, “saber que es lo que ocurrirá” y así, según su capacidad para reducir la incertidumbre, también denominado “capacidad de resolver problemas” será gran parte del reconocimiento que reciba. Juegan paradójicamente el miedo a la incertidumbre y la motivación por recibir el “azúcar” del reconocimiento. Aparecen así las conexiones que el título propone para introducir el concepto Liderazgo.

Sin duda las acciones humanas que surgen como políticas empresariales, cómo es el caso que nos ocupa, nacen del liderazgo ejercido en ocasiones por un individuo/s o una/varias instituciones, sean estas económicas, financieras, políticas, etc. Más tarde, ciertos comportamientos adquieren rango cultural y así producen contagio como “modelo operativo”. De esta forma otros imitadores de dicho comportamiento se suman o nuclean bajo el lema “competencia de mercado” o bien, acciones para mantener la competitividad, la utilidad esperada, aporte de valor, etc.

Nacen y se expanden las exigencias especulativas que se encuentran motivadas más de las veces por la codicia, una conducta que busca acumular – a veces sin medir los costos- fundamentada en la escasez. Vea Ud. estimado lector, como se interconecta la codicia con una acción desenfrenada por reducir la incertidumbre que se dispara cuando percibimos que habrá escasez.
La escasez (madre del temor) en el mundo de los negocios acciona los mecanismos de percepción dirigidos a la acción: si no lo hacemos nosotros, otros lo harán. Si no vencemos, perderemos. Conviven dos mecanismos, uno de defensa y otro de ataque. Él de defensa se dispara si percibimos que no tenemos habilidades para superar la escasez, en cambio si interpretamos que estamos lo suficientemente capacitados (si percibimos que tenemos el poder suficiente) para resolver la escasez, probablemente el que se despierte sea el mecanismo de ataque, entonces mis políticas serán “agresivas”, sean estas de ventas,
cobranzas, inversiones, subsidios, salvatajes o cualquier otra.

La codicia otras veces deforma la competencia por medio de la ambición –madre de la ansiedad- generando emociones e interpretaciones que trastocan los medios con tal de alcanzar los fines, deformando el uso de la libertad responsable, transformándolo en libertinaje. Allí “todo es válido”, no se miden las consecuencias, o como nos señala Stephen Covey en “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” dejamos de cuidar la gallina de los huevos de oro, dejamos de atender la capacidad de producción, sólo ambicionamos los huevos de oro, los resultados. No estamos conscientes de las consecuencias. Aquí es donde cabe la similitud de lo que relatamos con los acontecimientos iniciales de las hipotecas suprime, relación entre entidades financieras, calificadoras de riesgo y deudores en varios países.

La codicia contiene un miedo, el miedo a no obtener todo lo que necesito o deseo (por ejemplo: bonus, incentivos). Asimismo encierra otro miedo mayúsculo. Este se dispara como modo de desinversión, huída especulativa, afectando todos los activos, sean estos financieros o productivos. Es el miedo a “perder lo acumulado”, aunque para ello sea necesario matar a la gallina de los huevos de oro. Ambas, la codicia y el miedo, con idéntica raíz han hecho nido en la especulación siendo esta una forma restringida de la capacidad humana. La especulación nunca será una inspiración a la creatividad que crea riqueza abarcativa.

Es aquí cuando desde la Metainteligencia observamos el estado de Inconciencia que nos aleja de nuestras capacidades más elevadas, la denominamos Inconsciencia Espiritual. Sólo cuando tomamos conciencia de quienes somos en verdad se produce el espacio donde la creatividad genera lo opuesto al miedo, es decir, el entusiasmo que hace “cima en las alturas” generando humanidad en los actos humanos.
Es sólo a partir de estas dimensiones que surge la contribución y la abundancia como contrapartida de la ambición y la escasez. La contribución es contraria a la ambición que se fundamenta en la escasez, es dar, dar de sí, movilizando la grandeza de las personas y organizaciones, alejándonos de la mediocridad (amiga de la escasez) que se cimienta en la especulación.

Allí es donde el Líder y su Liderazgo se asientan. La grandeza, el entusiasmo, la contribución. Ya no es necesario especular sino que se valora dar de si lo mejor, dar sin medida.
¿es esto posible? ¿qué condiciones se requieren?
Si, es posible a partir de descubrir nuestro sentido de aporte (único e irrepetible) que desde la Metainteligencia tomamos como definición de Líder.
Líder es aquel que ha deducido el sentido de su aporte, que como hemos dicho es “único e irrepetible”, al mismo tiempo definimos el Liderazgo como la capacidad que desarrolla el individuo para implementar dicho aporte personal. Así, desde la compresión Metainteligente cada persona se convertirá en un Líder en la medida que conozca, reconozca y desarrolle el sentido de su aporte. Quién en verdad soy. Es sólo así que los seres humanos somos capaces de abandonar la especulación, el miedo y la codicia. Es sólo así que estamos deseosos de contribuir al mundo con todo el entusiasmo de que somos capaces.

El Líder, quizás alguien anticipado en “darse cuenta” se convertirá en un facilitador para que ese descubrir se cristalice en luz para otros, convirtiéndose en Líder de Líderes lo que llevará a las personas y organizaciones al desarrollo de su máximo potencial, en ocasiones confundido con cierto resultado.

Guillermo A. Rodriguez

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¿Qué ocurre con la Conciencia Organizacional?

El estado de Conciencia en las Empresas hoy

Observamos a diario en las organizaciones niveles de dolor, sufrimiento y sin razón con signo creciente. Los niveles de insatisfacción, las pérdidas de motivación, las formas en que la confianza es quebrantada tanto por parte de directivos o propietarios, como de personas pertenecientes a cualquiera de las posiciones y/o categorías se ve incrementada por el modelo imperante en las relaciones humanas dentro –y fuera- del ámbito laboral.

Este creciente deterioro esta generando niveles de estrés de alto nivel, al mismo tiempo, su persistencia y prolongación (Distrés) es causa de deterioro físico y psíquico que merma las fortalezas de los individuos, grupos y equipos.

Se deteriora el Capital Humano.preocupado, estres

Se estropea, se daña y hasta se inutiliza en la mayoría de los casos de manera inconsciente, el mayor de los activos de la organización moderna: las personas.

Las organizaciones no encuentran caminos de armonía para adaptarse a los procesos acelerados de cambio y caen en el desequilibrio, la confusión, el caos o la pérdida de perspectiva que se encuentran asociados a la experiencia de la incertidumbre. La emocionalidad imperante se modifica. En vez de generar espacios expansivos de entusiasmo, se reavivan los temores asociados a la expectativa incierta del devenir. El miedo se convierte así en fluido paralizante generando frustración que impide la realización de quienes convergen en el mismo espacio laboral.

Las fuerzas provenientes de la singularidad que cada organización representa –por su carácter único e irrepetible- quedan inmanifiestas, la creatividad y su hermana la inspiración son reemplazadas por un sinnúmero de prácticas que desdibujan los hábitos conducentes suplantándolos por hábitos con apariencia conveniente.

Se trastoca la función centrante del Ser que se vuelve inconsciente y se adapta la cultura del Hacer perdiendo el mayor de los sentidos: dejamos de Ser nosotros mismos.

La pérdida de nuestra esencia en lo que nos toca Hacer produce un profundo dolor, se tiende entonces a identificar el agente patológico que provoca estas heridas, en el frente externo. Así, la cultura, la competencia, los gobernantes, etc. son los elegidos de turno para justificar desde fuera lo que en verdad contiene sólo componentes intrínsecos. Se vive en el paradigma de la victimización por los factores incontrolables del quehacer empresario a cambio de la elección de los propósitos que nos vuelven proactivos, protagonistas, de nuestro destino personal y organizacional que están representados cuando la conexión con el Ser, con lo que somos, es total.

Colocando estos ítems en la superficie despertamos a una nueva conciencia acerca de lo que nos sucede en el recinto del trabajo. Sabemos que los medios externos son condicionantes de enorme peso, sin embargo No poseen el poder para determinar nuestros propósitos. Aquí aparece la capacidad de “dar respuesta”. Esa capacidad humana que nos eleva por sobre el resto de las especies vivas.

Cabe entonces preguntarnos: ¿Es la organización, la empresa, el lugar de trabajo, un espacio creado para experimentar el dolor y/o el sufrimiento? ¿Qué factores imperantes vuelcan el destino convirtiendo la adversidad en fortaleza?

La empresa es un espacio convocado para la realización humana. Es sólo bajo estas premisas que nos alineamos en un propósito común. Así vale la pena hablar de Visión Compartida, cuando esto ocurre, lo percibimos como Sentido Abarcativo.

Un Sentido que nos proyecta por sobre la mediocridad despertando la Grandeza que subyace en todo Ser Humano. Un sentido que nos interpele como partícipes en mayor o menor grado del destino en que nos sentimos embarcados, un sentido que de validez si fuere necesario a ciertos dolores, propios de quien se apalanca en la adversidad como sabiduría superadora. Adversidad que nos proyecta no sólo al crecimiento sino al desarrollo. Con esta distinción entre ambos conceptos, crecimiento y desarrollo, apreciamos el factor potencial que sólo surge de la Conciencia. En realidad un cambio de conciencia, un cambio que se ha transformado en necesidad considerando el actual estado de convivencia humana.

No proponemos una mirada de carácter moral, no buscamos focalizar o detectar la sombra sino la Luz que habita en nosotros.

Proponemos potenciar el Hacer a través del Ser, incorporar la aplicación de la Inteligencia Espiritual en el trabajo, en el mundo de los negocios o de modo general en los espacios organizacionales donde la creatividad, la innovación, la confianza y la unión, se convierten en los ejes que multiplican el Valor Patrimonial tangible e intangible.

Guillermo Rodriguez

“El Entusiasmo ¿de dónde se extrae?”

En estos tiempos de constantes noticias negativas, cada uno está pasando por desafíos personales y profesionales intensos con mayores o menores dificultades, algunos de nosotros con emprendimientos propios nos encontramos reflexionando y diciendo “hago lo posible para salir adelante, hacer mi aporte, ¿pero de dónde sigo sacando las ganas, parece que casi todo va para atrás?”

 

De alguna manera en este pedregoso camino de experiencias personales imaginamos que encontraremos la respuesta para sostener la energía que nos provee de entusiasmo por diversas partes, buscamos incesantemente y no frenamos hasta que un fracaso o un fuerte dolor nos aparece casi sorpresivamente. Es más o menos de esta forma que aprendemos a percibir  y darnos cuenta que no encontraremos la fuerza vital que sostiene nuestra motivación allí afuera; en el mundo exterior.

En ciertas ocasiones se enciende una luz y encontramos una palabra de aliento, una idea inspiradora, un nuevo empuje pero sólo se afianza si esa palabra o idea resuena con “algo” que está dentro nuestro.

Cabría entonces preguntarnos: ¿Qué clase de potencial yace en nuestro interior que tal vez no estemos utilizando plenamente? ¿qué ventajas resultarían de su aplicación? ¿qué clase de impedimentos tengo que me siento tal vez frenado para aplicarlos?

 

Estas preguntas nos llevan a indagar acerca de nuestro bienestar y del compromiso en la tarea cotidiana. ¿Cuánto de nosotros, que porcentaje del potencial personal, involucramos en el trabajo? ¿20%, 50%, 90%? ¿Conocemos nuestro verdadero potencial?  ¿Conocemos cómo aplicar las 4 capacidades más importantes: la capacidad o inteligencia mental, corporal, emocional y la espiritual?

 

Para renovar nuestras energías, vitalizar los proyectos y emprendimientos se requiere retirar el foco de la atención en el mundo exterior e ir descubriendo la motivación intrínseca: ¿qué aspectos deseo conservar o resguardar que me apasionan en este proyecto? ¿Qué amo hacer? ¿Cómo aplicar mis dones y talentos para el beneficio de un propósito mayor?

La motivación en nosotros – y también en quienes nos acompañan- surge al conectar los propósitos internos y externos, al conectar  lo personal con aquello  que no necesariamente conocemos pero que va más allá de la individualidad, algo que nos trasciende, que se convertirá en nuestro legado.

 

Es a partir de estas indagaciones que se brinda el espacio, se logra reconocer el verdadero sentido de nuestros esfuerzos, aquello que nos hace decir: Si, vale la pena!!! Es lo que convierte las acciones de seres ordinarios en actos extraordinarios. Si, efectivamente es eso lo que necesitamos, es despertar de verdad a lo que somos y desde allí convertirnos en la fuente de inspiración para los propósitos que llevamos adelante. Seguimos los pasos del poeta Jalil Gibrán que nos dice “El trabajo es amor hecho visible”.

Es en estos momentos de pura Inspiración, sin Escasez y plenos de Abundancia, dónde el sentido del emprendedor se hace trascendente. De este modo la adversidad es una motivación adicional en nuestro camino de realización.

 

Johannes Uske y Guillermo Rodriguez

El líder eficaz y su realización humana

En el mundo de los negocios:

¿Es posible ser eficaz y al mismo tiempo promotor de Paz, Armonía y Amor?

 

Al plantearnos una pregunta de esta amplitud se desprende casi inmediatamente, la controversia en la que nos desplazamos diariamente: ¿es el contexto el que nos configura o somos llamados a configurar el contexto?

Muchas opiniones coincidirán en afirmar que, en general, el contexto nos condiciona. Brota así la adaptación de la personalidad a los diferentes entornos. Resulta sencillo en estas primeras pinceladas delinear los espacios por entre los cuales iremos construyendo la respuesta al cuestionamiento principal. Actuamos, es decir nos expresamos, de acuerdo al impulso de nuestra personalidad o, de acuerdo a la adaptabilidad que desarrollamos para lidiar con el entorno en que nos encontramos.

 

Nuestra personalidad parece expresarse de manera diferente según el día de la semana, el horario, si se trata de esparcimiento, trabajo, reunión con amigos, rito religioso, etc. Quienes nos observan podrían emitir comentarios tales como: “los viernes se lo ve mejor”, “hoy tiene cara de lunes”, “no se le puede hablar hasta después del desayuno”, “tratemos que la reunión sea después del almuerzo así su ánimo mejora”, “dejemos los aspectos personales fuera del trabajo”, “tratemos de no llevar el trabajo a casa todo el tiempo”, “necesito estar solo y en silencio aunque sea por un rato”, etc.

 

De esta manera se configuran espacios más relajados o expansivos que otros. “Necesito estar en casa para relajarme”, podría ser una expresión de uso popular. Distinguimos espacios donde sentimos que podemos abrirnos y compartir, a diferencia de espacios donde es conveniente protegerse o resguardarse. Se configuran así modelos mentales que incrementan los condicionamientos externos con condicionamientos adaptativos individuales.

 

Tendemos a cuidar la imagen pública, es decir, la imagen que nos parece será conducente al medio. Aquella imagen que será aceptada, apreciada, reconocida o destacada.

De alguna forma apreciamos que el cuidado de la imagen pública también conocido como “el qué dirán” contribuirá a nuestra efectividad. Culturalmente hemos aprendido que es “natural” que mi mundo interno permanezca oculto a la mayoría de las personas con que me relaciono, “no es conveniente que te des a conocer con cualquiera”, se escucha decir. “Pueden dañarte o deteriorar tu imagen” es otro tipo difundido de recomendación protectora.

 

En otras palabras, ser “transparente” puede convertirse en un calvario en cambio de un beneficio. A consecuencia de estas experiencias nos convertimos en seres que mutamos nuestras capacidades humanas. Abandonamos la interioridad como riqueza que se comparte y nos concentramos en mantener los esfuerzos que se requieren para sostener las corazas con que defendemos nuestra imagen pública.

 

¿Cuál es el resultado de tamaña sumisión?

 

Nos resignamos a imaginar que existen espacios donde la Paz, la Armonía y el Amor son posibles y otros dónde la práctica de estos principios es casi imposible. Esta sapiencia existe mayoritariamente en el ámbito laboral de nuestros días.

Es resignación que se convierte en cultura social y es válida tanto para empleados, como jefes, gerentes, directores o accionistas. De la única forma que se justifica semejante sacrificio, representado por la renuncia a lo único que nos interesa en verdad (Paz, Armonía, Amor) es el precio que me pagarán, el precio que exigiré o con el que me conformaré según sea la época. Cabe entonces reflexionar acerca del precio que le exigimos a nuestro empleo, a la empresa, al capital. ¿Qué calidad y cantidad de jugo tendrá que proveer esta naranja? Es la clase de conversación que sin expresarse formalmente se ventea en los ambientes laborales.

Se configuran contextos de extracción y no de contribución. Así se definen muchísimas inversiones de la nueva economía.

 

Se vislumbra por medio del relato que la imposibilidad de una determinada práctica termina por impulsar otras. A falta de Paz, Armonía y Amor ¿qué prácticas surgen en esos entornos? Las contrapuestas quedan representadas por el estrés, el desencuentro o la pérdida de la confianza y la división. División que es contrapartida a la Unión. Una  Unión que sólo se abastece en el Amor.

 

Luego de esta detallada y al mismo tiempo sintética descripción del fenómeno parece necesario “virar” abruptamente para hacernos cargo de la afirmación que sostenemos: Sin Paz, Armonía y Amor destruimos valor, tanto organizacional como personal.

 

¿Estamos entonces en condiciones de promover otras alternativas?

¿Cuál sería el cambio que es necesario implementar?

 

Abandonar el culto de la personalidad iluminándola, es decir llevando a la cotidianeidad lo profundo que nos configura, un despertar que revalorice aquello que en verdad somos, un despertar que deje ver la dimensión humana que se manifiesta cuando dejamos de sostener las apariencias. Este es el sendero que propiciamos.

 

No estamos recomendando un reemplazo del cuidado de la imagen con formalismos de “con o sin saco y corbata” o “casual de día viernes extensivo a la semana”. Proponemos incentivar la expresión de la riqueza que se anida en lo profundo de lo que somos. Buscamos promover la cultura que nos mantiene conectados en todo espacio sin ninguna necesidad de aparentar para obtener, esta cultura que entrelaza el Ser en el quehacer.

 

Este cambio se fundamenta en la explosión de nuestra interioridad que se irradia en el mundo exterior potenciando –sin pretenderlo- todas las acciones que desarrollamos. Vale la pena citar aquí las palabras de Lao Tzé: “el que vence a sus enemigos es fuerte, pero el que se vence a sí mismo es poderoso”.

 

La integridad, la coherencia, la práctica de las virtudes humanas fundamentales como la prudencia, la justicia, la fortaleza y la perseverancia se convierten en indicadores que señalan la Presencia que todo lo ilumina y que vive en tu interior.

Es Paz, Armonía y es Amor. Sólo tú puedes manifestarlo, animándote, viviendo de una manera que valga la pena. Esta es Efectividad Pura.

 

¿Cuál es la verdadera Crisis que vivimos?

Esta es una pregunta a la que damos una rápida respuesta.

Nuestra opinión consiste en definir la verdadera crisis como crisis de Inconciencia.

Al responder de este modo ingresamos también con acelerado impulso en el desafío de construir los fundamentos que conviertan esta opinión en válida.

Los humanos estamos en condiciones de acceder a diferentes niveles de revelación de la verdad. Son estados diferenciados de la Conciencia en la mente humana.

Encontrar la Verdad se convierte en búsqueda intensa cuando logramos sospechar que de algún modo si la hayamos, esa Verdad nos hará libres y de esa libertad, brotará Paz.

En algunos de los niveles en que realizamos estas búsquedas alcanzamos a convertirnos en el sujeto que, sin saberlo, causa cierta interferencia para que la Verdad surja. La verdad puede así, tener un cariz superficial o cosmético. Otras veces, también por interferencia ingerente a nuestra participación activa o pasiva puede transformarse en verdad tóxica.

Si la verdad fuese cosmética se dice que quien formula opinión o juicio esta “guardando las apariencias” o “cuidando su imagen”, en cambio, quién emite opinión de manera tóxica podría privarle a esa verdad del filtro necesario para que el receptor la incorpore o acepte. Conseguiría incluso, convertirse en una verdad rechazada.

¿Qué ocurre cuando definimos la Verdad como Profunda? Se requiere para su validación integrar otro estado de Conciencia.

Desde la programación neurolingüística o PNL se considera que la verdad profunda de las comunicaciones humanas la mayoría de las veces permanece oculta. Se parte del principio que al comunicarnos, debido al modelo mental individual, “deformamos la verdad” a través de mecanismos del lenguaje tales como: generalizaciones (“todo, siempre, nunca” etc.), supresiones (se procura resumir lo que se dice), áreas de ceguera (lo que desconocemos, los pormenores de la historia que relatamos), etc.

¿Qué nos lleva entonces a suponer que la afirmación Crisis de Inconciencia -sostenida más arriba- es una Verdad profunda?

Para responder se requiere ampliar el conocimiento acerca de lo que llamamos Conciencia.

Popularmente expresamos que “una persona es consciente de… “, o “es inconsciente de…”, cuando se dio o no cuenta de algo. Cuando se aprecia que está atento o alerta de ese algo o acerca de esa situación. Así por ejemplo expresamos: esa persona no es consciente que me encerró con el auto, o que aún no pagó la factura, o que se está enfermando con esa manera de fumar, etc.

Nodarse cuenta” es un estado de la inconsciencia, es decir de la falta de conciencia sobre esa situación u objeto.

Más sencillo es deducir que si continúo “sin darme cuenta” en algunas situaciones tendré que pagar costos altos. Si prolongo las situaciones sin darme cuenta, por ejemplo: que me estoy acercando al fuego, el costo a pagar consistirá en recibir quemaduras en el cuerpo y, dependiendo del grado de la inconsciencia, esas quemaduras pueden dañar definitivamente los tejidos o incluso agravar el cuadro clínico.

Desde la mirada Metainteligente denominamos Conciencia a lo que en verdad somos, darnos cuenta o redescubrir quienes somos. Lo que somos también podríamos denominarlo Ser. Es, en este sentido, lo que compartimos con el resto de los seres humanos. El Ser es el espacio compartido por todos. Es donde estamos Presentes y nos sentimos unidos más allá de las apariencias. Somos capaces de reconocerlo, tenemos la sensibilidad para percibirlo y en general lo denominamos: Paz o Quietud. Paradójicamente es al mismo tiempo un espacio de Alerta profundo, también conocido como “estado Despierto”.

Afirmamos desde esa atención que la crisis financiera internacional o las crisis que se atraviesan en la sociedad global y/o local, son consecuencia de la Inconciencia que como seres humanos estamos experimentando cuando creemos que es posible vivir en la acumulación ambiciosa y desenfrenada sin pagar costos colaterales. Costos que aparecen cuando nos dejamos conducir por la codicia y el miedo, ambos, caras de una misma moneda. La Inconciencia de quienes somos.

Al confundir la identidad de quienes somos con lo que surge de aquello que obtenemos, logramos, o hacemos, dejamos rienda suelta a la astucia del ego (una deformación de la conciencia que se transforma en inconciencia). Desarrollamos e incentivamos la habilidad superlativa llamada astucia, picardía o viveza criolla que nos facilita para tomar o hasta hurtar los huevos de oro, en cambio de elevar el pensamiento con la sabiduría de la Conciencia y elegir asistir a la Gallina que es la que produce los huevos de oro. Es decir, cuidar la Capacidad de Producción de huevos de oro.

Cuando no atendemos a la Gallina (la capacidad de producir huevos de oro) caemos en Inconciencia y nos “distraemos”. Es esa forma de entretenernos o distraernos que incorporamos a lo largo de la vida y que poco a poco nos aferra a los diversos “espejitos de colores” que nos alejan de nuestras capacidades más elevadas.

De esta manera la sociedad local o global vive más próxima al egoísmo y el egotismo sin lograr imaginar que la Paz, el estado al cual todos aspiramos, se encuentra en el Altruismo.

Así, quienes utilizan las leyes del mercado para con astucia -la inteligencia del ego- obtener más, y más aceleradamente, el resultado deseado (huevos de oro), atentan contra el mismo mercado destruyendo la capacidad de producir resultados (Gallina de los huevos de oro).

Muchas veces es el dolor y el sufrimiento asociado el que permite que “nos demos cuenta”, que salgamos de la Inconsciencia, que “nos caigamos del caballo”. Sin embargo no siempre el darnos cuenta o la desilusión que es otra forma de la Inconciencia produce transformación del comportamiento o cambio verdadero.

La mayoría de las veces los cambios son cosméticos y no profundos.

Son bien conocidas las iniciativas del micro crédito para personas en situación de pobreza que inician o buscan promover un micro emprendimiento, su primer promotor ha sido Muhammad Yunus a través del Grameen Bank. Por tal iniciativa este hombre de bien ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

¿Cómo es posible que una función que podría denominarse exclusivamente financiera, se traduzca en un instrumento de Paz?

Se traduce en Paz porque ese es el resultado de la aplicación Consciente de nuestras capacidades, es aquí cuando percibimos con claridad la frase de Plutarco (50 D.C.) “El cerebro no es un vaso a ser llenado, sino una lámpara a ser encendida”

Cuando repasamos cómo han funcionado estas iniciativas descubrimos –con cierta sorpresa- que en su aplicación masiva comienza a desvirtuarse el sentido primario:

A nivel local, sin embargo, el fenómeno del microcrédito presenta características muy dispares. Las diferencias son muchas y van desde los montos otorgados o las tasas de interés cobradas a los prestatarios, hasta la tecnología utilizada, que puede pasar del crédito individual al de Bancos Comunales o a los Grupos Solidarios.

Las discrepancias también pasan por la motivación de los actores que intervienen; mientras que muchas de las iniciativas persiguen el ambicioso anhelo de Yunus de luchar por un mundo sin pobreza, otras tantas responden a intereses meramente económicos y cobran tasas muy por encima de lo necesario o gastan sus recursos y energías en sacar clientes a otras entidades, creando competencia en un segmento en donde debería primar la cooperación””

Fuente www.Claritas.org

Competir –en el mejor de los casos- es un verbo que moviliza la cultura de superar al otro como medio para superarme. Llegar a la meta antes que cualquier otro. Hacerme primero que nadie de los huevos de oro. Competir para alcanzar primero un logro, meta o zanahoria como si ésta fuese la única o la última que existe. Es un estado que nos focaliza en la escasez. Subyace y persiste el paradigma en el cual estamos inmersos. Es escasez lo que nos hace competir a varios por la misma zanahoria, es el tipo de cultura que deforma y deteriora el accionar humano.

En este andarivel peleamos por un pedazo de la torta en cambio de “preparar y cocinar una torta en molde más grande”, o simplemente, descubrir donde pueden existir otras tortas. En esta cultura lo que se desarrolla es la astucia creativa, pero cerramos o interferimos el acceso a la creatividad inspirada.

Con astucia o picardía se imposibilita la conexión con la Inteligencia Universal que es fuente de toda inspiración humana.

En el otro andarivel se encuentran la cooperación y la contribución, acciones del “dar” que sólo pueden surgir del paradigma de la abundancia. Representan la manifestación de nuestro aporte personal u organizacional, ese tipo de aporte único e insustituible expresado por el contacto consciente con lo que en verdad Soy o Somos. La contribución o cooperación siempre reconocen y trasladan de manera implícita, la riqueza propia y la del otro u otros. Valorizan y se enriquecen con las dimensiones que sólo otros pueden entregar porque los demás, precisamente poseen en sus particularidades, en sus dones, los aportes que requerimos para el desarrollo. Surge la complementación, es abundancia de posibilidades, de creatividad, de inspiración, de manifestación humana. Es en este recorrido donde aparece con toda fuerza la Humanidad de los Actos Humanos.

La competencia junto a la comparación, la crítica, la disputa y la queja forman el quinteto de los más dañinos tumores organizacionales y sociales. Cuando estos males productos de la Inconciencia surgen, a cambio de desarrollar la Luz, incentivamos la sombra en las personas y estas sombras se instalan en las organizaciones o instituciones, sean con o sin fines de lucro, sean estas políticas, financieras, empresarias, sociales o sindicales; y así la deformación se traduce en enfermedad que termina en Crisis Social.

Enfermedad que es Crisis de Inconciencia.

Sólo a partir del recupero de la Verdad Profunda, de contactar lo que está por debajo de la línea de flotación de todo Ser Humano, de aquello que no se ve pero existe debajo de nuestras capas superficiales, es que estamos en condiciones de realizar lo que somos en Verdad y nos animamos a abandonar las máscaras, los personajes que nos mantienen en la verdad cosmética o la verdad tóxica.

Es de este modo que seres ordinarios alcanzan resultados extraordinarios. Es en Conciencia que se encuentra Sentido a lo que hacemos, desplegamos el Ser en el Hacer. Allí se hace presente el propósito interno (Ser) y el propósito externo (Hacer) en nuestro aporte personal y organizacional. De esta manera identificamos que la Fuente es agua Viva y reconocemos que es verdad Profunda.

La Conciencia es Fuente de valor Infinito y costo cero. Es abundancia.

Guillermo Rodriguez

www.metainteligencia.com


  Trad. ForodeFotos