Sub-Talentosos o Sobre-Requerimientos?

Escrito el Martes, 18 de Mayo de 2010 por

-  Siempre admiré a Clark Gable, quiero contratarlo…

Políticamente incorrecto: – Pero Señor… Clark Gable está muerto…

Políticamente correcto: – Ningún problema, qué es lo que más admira de Clark?…

Hace algún tiempo, una pregunta en un grupo de Linkedin tuvo una cantidad de comentarios increíbles para la simpleza del planteo…

“¿Porqué es tan difícil conseguir talentos?” preguntaba una reclutadora especializada.

Estas fueron mis consideraciones:

La verdad, no creo que sea tan difícil encontrar talentos, el mundo está lleno de gente talentosa. Lo que si creo, desde el punto de vista de una empresa, es que hay que estar dispuesto a encontrarlo.

La mayoría de las veces, las exigencias son tantas, y en algunos casos, tan específicas y hasta coyunturales, que es casi imposible cumplir con todos los requisitos. Y esto no necesariamente es ser exigente, en muchos casos creo que tiene que ver con una sobrevaloración de lo que se pide, a menudo subvalorando lo que se ofrece.

Han visto las publicaciones de empleos últimamente? Describo muy brevemente puntos que son, al menos, para revisar (si no contradictorios):

Creo que una buena parte del problema es estar en forma constante haciendo foco en “lo que le falta”: que no tiene experiencia en tal cosa, que no hizo tal otra, que no… Siempre es ver lo que el postulante no hizo o no tiene, en lugar de entender lo que tiene,  si a eso lo podemos denominar Talento y, en definitiva, si eso sirve.

Para mi, talento es:

1-     Tiene la humildad suficiente para reconocer lo que no tiene y la disposición para aprenderlo?

2-     Tiene la capacidad de liderar a otras personas, influyendo en sus acciones e inspirando una visión?

3-     Tiene tolerancia a la frustración?

4-     Tiene experiencia afín a lo que necesitamos, aunque no tenga todo lo que pedimos?

5-     Tiene constancia para conseguir lo que se propone?

6-     Tiene la capacidad de gestionar y tomar decisiones para hacer que las cosas sucedan?

Si un candidato cumple con estos requisitos, seguramente va a tener éxito en cualquier organización.


Macroeconomía y Marketing: un paralelismo raro…

Escrito el Jueves, 11 de Junio de 2009 por

Es inentendible esa obsesión que tienen algunos políticos y economistas de despegar la macroeconomía de la microeconomía. Escucho hablar a algunos se supone entendidos en la materia y pierdo mi normal equilibrio.

Hace ya bastantes años que, particularmente en Argentina, hablamos de competitividad y tipo de cambio como si fuera una regla inversa: con un tipo de cambio alto respecto de una moneda dura, somos altamente competitivos. Con un tipo de cambio bajo, por contraposición, somos un desastre.

Quisiera llevar esto al terreno del Marketing. Qué significa en términos de estrategia ser competitivos?

Como sabemos, no existe una estrategia única para abordar un mercado. Y, en definitiva, un país, cuando fija una política económica, a través de los productos que quiere exportar, sin duda aborda un mercado.

Hablemos claro: un tipo de cambio alto significa menor cantidad de dólares y mayor cantidad de moneda local. Por consiguiente, implica que, como tengo costos locales bajos en moneda dura puedo vender más barato.

Pero también significa inversiones más altas: maquinarias, innovaciones en la producción, insumos no locales, tecnología, en general están atados a precios internacionales en moneda dura.

Ahora bien, un país que toma este camino (como hasta ahora el caso de Argentina) está optando por una estrategia de penetración de mercado por costo-precio: mis precios son bajos porque mis costos son bajos, entonces vendo barato y mi rentabilidad está atada mayormente a la evolución de mis costos locales, por no decir que está soportada por ellos.

Pero además, debo tener capacidad productiva sin necesidad de demasiada inversión, porque si mis inversiones están en moneda dura, es probable que a precios bajos no me convenga invertir, excepto que pueda generar altos volúmenes de venta.

Esto podría ser una buena estrategia, pero en la práctica, la mayoría de las veces se convierte en algo táctico, del momento. Para que sea una estrategia debiera ser sostenible en el tiempo… Bueno, para China, que usa esta estrategia amparada por la escala de su población, producción y alcance, es sostenible en el tiempo.

Pero para un país como Argentina, es sostenible sin volumen, con costos locales crecientes y en muchos casos con materias primas importadas?

Políticas macroeconómicas, y de marketing, de corto plazo…

En marketing hablamos de posicionamiento. Y sabemos claramente cómo influye el precio en el posicionamiento de una marca (o podríamos decir también de una categoría país).

Si un producto argentino se vende a bajo precio y genera rentabilidad al país, en principio podríamos decir “bienvenido!”. Pero si el valor se construye solamente por el bajo precio, entonces es altamente probable que el posicionamiento a mediano plazo sea de producto “barato”.

Ahora bien, si la categoría es “producto barato” y su empresa no puede sostener un precio en dólares bajo porque sus costos se incrementan por tipo de cambio alto que a su vez genera inflación local y afecta sus costos de mano de obra, pero además invertir es oneroso, cómo va a hacer para incrementar las ventas y lograr un volúmen que le permita mantener la rentabilidad?

Callejón sin salida…

No hay secretos, no hay estrategia eficaz de largo plazo que no considere los puntos fuertes y débiles de quien la genera. Los paises que saben manejar bien esto (EEUU, Canadá, los países de Europa) consideran la paridad de las monedas como una variable más (tal y cómo lo es el precio) pero están más preocupados por generar valor a partir de sus puntos fuertes que si son o no competitivos sólo por el precio de los productos o servicios que venden.

Pero claro, ellos tienen, ya hace muchos años, una estrategia de largo plazo…


El maravilloso mundo de Facebook

Escrito el Lunes, 30 de Marzo de 2009 por

fb-logo1Cada vez que entro en Facebook, tengo la sensación de estar en algo así como Disneylandia. Confieso que es una sensación extraña, muchos amigos y gente conocida formado una comunidad, no sólo de gente que se conoce entre sí sino de gente que no se conoce. De hecho, puedo leer comentarios que amigos de mis amigos les hacen a mis amigos…

Algo que me llama poderosamente la atención es que generalmente no se comparten sentimientos “no positivos”. De alguna manera, Facebook genera en las personas que lo componen una sensación de bienestar donde se comparte lo mejor de cada uno. Si ven detenidamente las fotos que los usuarios postean, verán que es cierto lo que digo: en general, son fotos de grupos de amigos festejando, escenas con la familia y los hijos, fotos de viajes y lugares hermosos. En Facebook parecería ser que todo está bien.

De hecho, una sola vez vi que un amigo mío, que estaba pasando por un momento difícil, reflejaba en sus comentarios su estado de ánimo. Y debo decir que tenía algunos mensajes de apoyo y muchos mensajes del estilo “Dale, no seas mala onda”. En fin, pareciera que Facebook despierta en la gente algunos sentimientos y adormila otros.

No es mi objetivo analizar si Facebook, al igual que lo es Disneylandia, es sólo cartón pintado, no es mi intención por lo menos ahora.

Sin embargo, ya desde el punto de vista profesional, noto que es increíble ver cómo algo tan simple y con tan poca comunicación genera en la gente un sentimiento positivo tan grande que es capaz de anular, aunque sea por un momento y a la vista de los demás, todo lo que es negativo en la realidad de cada uno.

Otras funcionalidades 2.0 no generan lo mismo, aunque sean comunidades: vemos foros donde afloran comentarios positivos, negativos, y sobre todo, muy críticos. ¡ Hasta hemos visto innumerables veces foristas peleándose y contestándose entre sí ! 

De alguna manera, el valor de compartir que impone Facebook está elevado por sobre el resto de las otras comunidades. No tiene un carácter funcional (al estilo de Youtube o de los sitios peer to peer donde se comparte contenido y casi nada más). Compartir para este fenómeno significa nutrirse de emociones y sentimientos positivos. Significa estar en contacto permanente, significa ver fotos que jamás hubieras visto en forma personal. Significa enterarte de qué es lo que está haciendo tu amigo en determinado momento. Y todo en un único lugar.

Facebook, yo creo sin proponérselo explícitamente, se ha posicionado como marca de una manera ideal, dotado de un áurea positiva que le brinda el carácter emocional de lo que se comparte, siendo la funcionalidad un aspecto secundario, por lo menos hasta ahora…

Cuando hace algunas semanas atrás anunciaron el cambio en los Términos y Condiciones de Uso, donde decían que podrían quedarse con los derechos de todo el material de los usuarios, el revuelo fue total. Y no es para menos: el mensaje a los miembros de la comunidad fue: “Todo se comparte pero yo, que soy el dueño, me quedo con la mejor parte, o con todo”.

Imaginen esto en términos de posicionamiento de marca. Sería el equivalente a quedarse y ser el dueño de tus emociones, tus recuerdos, tus escritos y tu intimidad. Una movida que, por absurda e innecesaria, estaba destinada al fracaso. Sin entender su real posicionamiento, Facebook dio un paso equivocado, minando sus propias bases.

Y a la vista está: no sólo debió volver para atrás sino que además propuso un sistema “democrático” para la participación en este tipo de decisiones de la compañía. Esto último es, como decimos en Argentina, “jueguito para la tribuna”: los usuarios tienen su foco puesto en otras cosas, no aspiran a una democratización, aspiran a poder compartir ese sentimiento positivo con sus pares y a que no cambien las reglas de juego para seguir siendo dueños totales y absolutos del espacio que ya tienen, y creen, ganado.

A partir de ahora, es probable que Facebook entienda su camino: todas aquellas funcionalidades que desarrollen en vista a incrementar esta “puesta en común” de emociones serán exitosas. Y cualquier movida que genere un sentimiento en contrario, no sólo estará destinada al fracaso sino también podrá generar un efecto negativo tan grande que acelere su entrada en el ocaso.